VENDIDA
Mira, he pasado por este puente tantas veces, que ni siquiera me molesto en echar la vista atrás. Y atrás quedas tú. Al otro lado, solo yo y lo que dejé de ser por intentar complacerte.
Me gustaba creer que era importante en tu vida. "Tú haz lo que yo diga, no lo que yo haga". Con esa desfachatez que solías gastar, porque querías... Y podías. Con la misma desfachatez con la que ayer me dejaste en esa esquina, suponiendo seguramente que yo volvería a suplicarte, como siempre hice. O quizás no. Tampoco importa ya.
Pero, ¿ves?, he encontrado ese puente conocido. En aquel extremo quedáis vosotros, mis demonios. Los envidiosos inánimes, que quisisteis robar mi esencia para hacerme imbuir en esas sombras densas, de donde nunca podréis salir. He atisbado la luz al fondo. Y al buscar en mi interior he descubierto que ahí sigue intacto todo mi ser. En ese bolsillito que solo guardo para mí. Y lo he desdoblado y aireado. Me lo he vuelto a poner, para cubrir las miserias que me regalaste, cuando de pronto tu amor fue solo olvido.
Ya no sé qué más encontraré cuando llegue al otro extremo. Porque cada vez es un paisaje diferente. Pero sí sé quién seré (tantas instrucciones me tenían confundida). Y también sé que ese es el camino: hacia mí y nada más. Hacia mí y nadie más.
Stell

Comentarios
Publicar un comentario